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Sakkaku no sekai 3/???

  • Oct. 24th, 2008 at 1:44 PM

Titulo: Sakkaku no sekai
Rating: Mayores de 16 años

Idioma: Español

Bandas: D'espairsRay,
Advertencias: Por ahora ninguna, lemon y... sorpresas más adelante ^^
Dislaimer:...mantener personas cautivas contra su voluntad es delito... eso no impide que los guarde en mi closet  No hago dinero con esto... ya quisiera XD
Capitulo I 
Capitulo II 

 

Capitulo 3

 

Miró su reloj por enésima vez esa noche, aunque esa fue la primera vez que lo que vio le dibujo una sonrisa en el rostro, su turno había terminado al fin. Un suspiro de satisfacción escapo de sus labios mientras caminaba lentamente hacia los casilleros arrastrando los pies pesados debido al cansancio, sus ojos fijos en el suelo en un gesto tímido que le caracterizó toda la vida. Antes de alcanzar finalmente la puerta a los casilleros, mientras pasaba entre el último par de mesas, una mano obscena golpeo de forma juguetona entre sus piernas semidesnudas, lo suficientemente fuerte para que el sonido retumbara pero este fue ahogado por la música que sonaba en el lugar. En otra ocasión, algún otro sujeto, hubiera reclamado al instante ante tal descaro y abuso, pero tanto su naturaleza tímida como el cansancio le impidieron protestar y tan solo agacho aun más la cabeza y continuo su camino sin mirar atrás, aun más avergonzado debido a las risas que estallaron en aquella mesa donde algún hombre borracho le gritaba obscenidades reclamando su presencia inmediata para atenderle como debía.

En cuanto hubo pasado el umbral de la puerta el mundo a su alrededor cambió drásticamente, dejando tras de si el bullicio y la espesa nube de humo, siendo recibido por una pequeña habitación mucho más iluminada, con una mesa en una esquina donde reposaba una vieja cafetera y frente a esta unos casilleros igualmente viejos. Con la misma delicadeza y lentitud retiro sus cosas, se cambio los altos tacones por un par de zapatos deportivos, se puso un mullido abrigo de imitación de piel barato sobre el vulgar uniforme y abandono el ruidoso bar sin despedirse de nadie y sin que nadie le dirigiera una palabra.

 

Su delgada figura se deslizaba silenciosa entre las sombras de la noche, sin miedo alguno a ser victima de algún delincuente, la brisa helada acariciando sus mejillas. El paradero de autobús se encontraba completamente vació como era de esperarse a esas altas horas de la madrugada, y la mala iluminación del lugar no permitía divisar nada a más de 2 metros a la redonda, pero la costumbre le había hecho inmune al miedo de encontrarse solo en la madrugada, en medio de uno de los barrios más peligrosos de la ciudad, vestido tan solo con una minifalda y un top casi transparente. El autobús no tardo mucho en llegar y una vez dentro una sensación de calor le envolvió todo el cuerpo, retornando la sensibilidad a sus dedos congelados. Nuevamente se vio rodeado por nada más que la soledad, tan solo un sujeto dormitaba en los últimos asientos y el conductor quien tarareaba una canción pop que sonaba en sus audífonos y aunque el uso de estos no era permitido, a nadie le importaba.

Los minutos pasaban lentamente mientras se esforzaba por mantener sus ojos abiertos quienes imploraban por un descanso bien merecido luego de más de 18 horas de trabajo sin receso. Su necesidad de mantener tanto un trabajo diurno en una cafetería cerca de su casa como uno nocturno en aquel bar, no era únicamente debido a su precaria situación económica aunque siempre lograba excusarse en esta. En realidad era la necesidad de mantenerse ocupado para no pensar, de sentirse útil por fin. Su cuerpo se quejaba de vez en cuando debido a la falta de sueño y al exceso de trabajo, nada que un par de analgésicos y una dosis de cafeína, no pudiera acallar pero era en esos minutos en el autobús cuando todo el cansancio se acumulaba en sus parpados que se hacían cada vez más pesados… pero dormirse era una maldición. Y como para recordárselo, una mano se poso sobre sus hombros apretándole con fuerza.

 

-dulzura- susurro una voz viciada muy cerca de su oído mientras aquel agarre se cerraba aun más sobre su hombro- ¿Qué haces tan solita? ¿Quieres que te acompañe? Sabes, es muy peligroso andar a estas horas sola por las calles… algo malo podría pasarte…

 

-Estoy bien, gracias- respondió sin atreverse a levantar la vista para observar a aquel hombre que le agarraba con fuerza. Aunque gritará su voz no sería escuchada por el conductor así que no le quedaba más remedió que mantenerse lo más clamado posible sin alterar al sujeto hasta llegar a su parada.

 

-Hey, cariño, ya te dije que yo puedo acompañarte- insistió nuevamente el hombre, intentando hacerle girar. Debido a su cansancio y en general a su estado físico, aquel sujeto no necesitó de mucha fuerza para logar su objetivo, girando sus delicados hombros hasta que quedaron frente a frente.

 

- por favor, suélteme- suplico viéndose indefenso bajo la opresión de un par de manos mucho más fuertes que las suyas. Un rostro masculino, sucio y maloliente le sonreía, con esa sonrisa de los intoxicados, una mueca burlona y algo estupida. Sus ojos desesperados se apartaron de aquel rostro, buscando una ayuda inexistente ya que se encontraba completamente solo en aquel autobús.

 

Una de aquellas manos callosas se apodero de su barbilla y en un parpadeo se vio devorado por un beso hambriento, sofocado por el mal aliento, el fuerte olor del alcohol y el cigarrillo.

En un movimiento reflejo, producto del asco y el instinto de supervivencia, todo su cuerpo empujo a aquel hombre con una fuerza que desconocía, provocando que su  ebrio agresor se tambaleara y cayera finalmente al suelo pero antes de que este pudiera reaccionar su delicada victima ya había abandonado el autobús, en un movimiento igualmente rápido.

 

En cuanto se vio fuera del autobús corrió un par de metros para alejarse de la parada mas luego se detuvo a recuperar el ritmo de su respiración, acelerada debido a la descarga de adrenalina, pero el miedo no le permitió quedarse mucho tiempo allí detenido, aun algo lejos de su destino, aunque sin duda la situación a la que había sido sometido no le dejaba otra opción que la de bajarse en aquel lugar, un par de paradas antes de las necesarias. El resto del trayecto lo recorrió con un paso más apresurado del que le era característico aunque sin dejar de lado la delicadeza que adornaba cada movimiento que se hacia tan natural en el, movimientos casi femeninos que engañaban a cualquiera que le mirara, haciéndole pasar por una bella mujer, y que finalmente le dejaban en problemas al caminar en la solitaria y oscura noche al salir de trabajar.

Luego de un tiempo interminable a su parecer, finalmente se encontró frente a la puerta de su departamento la cual abrió lentamente para no despertar a quien compartía ese pequeño lugar que llamaba hogar. Silenciosamente retiro sus zapatos, colgó su abrigo y descargo su bolso procurando hacer el menor ruido posible.

 

-Okaeri nasai- se escucho una dulce voz desde el fondo de la única habitación del apartamento, voz que luego fue seguida por una esbelta figura que le saludaba desde el umbral de esta.

 

-Tadaima- respondió sin sorprenderse en absoluto. Todas las noches era lo mismo; siempre se despedía pidiéndole que no le esperara pero sus suplicas eran ignoradas y siempre era recibido por la dulce voz de su koi.-no quiero perturbarte… vuelve a la cama, voy a cambiarme y ya te sigo.

 

-Amor, ¿quieres algo de comer?- preguntó mientras abrazaba la delgada figura de su novio, transmitiéndole un poco del calor de su propio cuerpo. Igual que todas las noches la respuesta fue negativa así que, sin escapar a la rutina, simplemente volvió a la cama, asegurándose de mantenerla caliente para cuando su koi se acostara.

 

Se desvistió despreocupadamente bajo el escrutinio de un par de hermosos ojos, quienes desde la cama recorrían con dulzura las finas formas de su figura, sus hombros pequeños, su espalda sensual, su cintura increíblemente estrecha para un hombre promedio, sus caderas casi inexistentes, sus largas e interminables piernas… y allí estaba, una impresión que sin duda pertenecía una mano, entre los muslos blancos de su amado.

Vestido únicamente con sus boxers, se escabulló entre las cobijas, siendo recibido al instante por el delicioso calor del cuerpo de su koi quien con cariño se acurruco contra su cuerpo, pasándole los brazos sobre el pecho, acariciando sus brazos con sus delgados dedos.  

 

-Amor, esa marca en tu pierna… ¿fue uno de esos borrachos verdad?- preguntó mientras le miraba afectuosamente a los ojos y su koibito tan solo asintió, confirmando sus temores- cielo, cuantas veces te he dicho que dejes ese trabajo. Yo sé que con mi trabajo y el tuyo de la cafetería nos podremos mantener sin problemas. No quiero que nada malo te pase por andar en la calle a estas horas, esos asquerosos borrachos en ese antro…

 

-No tienes de que preocuparte- respondió intentando alejar de su mente la imagen de ese hombre intoxicado en el bus y las burlas de los clientes del bar mientras acariciaba la mejilla de quien reposaba sobre su pecho de forma tan perfecta que parecía que ambos cuerpos habían sido hechos para encajar uno en el otro- Itoshii, nada malo va a pasar. Además no quiero que nos falte nada. Confía en mí, vamos a estar bien.

 

-Ya lo sé… ya lo sé- respondió con una sonrisa, acomodándose placidamente sobre el pecho de su novio, calmándose al instante al escuchar el sonido tranquilo de la respiración y los latidos del corazón, el sueño finalmente apoderándose de todo su cuerpo.

Escribe el contenido cortado aquí.
Capitulo IV

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